viernes, 14 de julio de 2017


Porque nací mujer 
llevo en mi retina 
los pucheros de mi abuela,
las manos agrietadas 
de la señora Mercedes, 
el olor a lejía en los abrazos 
de mi tía Soledad.
Porque nací mujer 
sé encontrar lo que otros pierden,
sé dónde, cuándo y cómo 
hacer la compra, bajar la fiebre,
limpiar, perder sueños, 
inventar aves, curar heridas,
apartar la pereza, 
cortar flequillos,
convertir vacío en lleno,
aflorar entre la escarcha,
remendar tristezas...
Porque nací mujer 
llevo el peso de cien vidas
mientras cien hombres 
se almidonan el ego,
cubren sus miserias de esparto,
juegan al escondite 
con el paso del tiempo,
hacen de su ineptitud pan duro,
de lo cotidiano hazaña.
Porque nací mujer 
me rebelo 
contra la norma de este patriarcado arcaico,
pido amor y no soga,
igualdad sin compasión,
valentía contra 
la autocomplacencia,
lo palpable frente al verbo.
Porque nací mujer 
me alzo 
sobre mis antepasadas
escalando por sus manos de hiedra
para hacernos visibles
hasta que sus ojos 
se pongan a la altura de los nuestros.